PIA+S

Transforma Alimentos

Plataforma de Información en Alimentos Saludables

Archive: Abr 2016

  1. Aysén apuesta por el calafate y la morilla como los próximos alimentos estrella del país

    Leave a Comment

    “Aquí no todo es ganadería, cordero y jineteadas. Hay muchas riquezas escondidas en este rincón del planeta”, dice convencida Claudia Gómez, ingeniera agrónoma e investigadora del Instituto Forestal (Infor) de Coyhaique.

    En el corazón de la Patagonia, los habitantes de la región menos poblada del país crecieron conociendo -y comiendo- muchas de esas riquezas. Pero solo en los últimos años han comenzado a valorarlas como una opción productiva.

    La morilla o Morchella -un hongo que en esta región se encuentra en bosques de ñirre y lenga-, y el calafate, fruto pequeño y de color azulado que crece en praderas de la Patagonia chilena y argentina, son dos de los tesoros de la región que se están convirtiendo en fuente de nuevos emprendimientos.

    Hace siete meses el Infor Patagonia se sumó a este impulso con un proyecto que apunta a diversificar la matriz productiva regional potenciando estos dos productos forestales no madereros (PFNM), además del maqui y la rosa mosqueta.

    Plata botada

    “Es plata que cae del cielo”, “es plata tirada en el suelo”, le han comentado a Claudia Gómez algunos recolectores de morilla. Y es que, dice la investigadora y coordinadora del proyecto, “en el mundo gourmet -especialmente en Europa- es un hongo tan apreciado que se ha vuelto el segundo más caro después de la trufa”.

    Cada primavera los recolectores de morilla -la mayoría mujeres- caminan largas horas para adentrarse en los bosques donde el hongo crece. Mantienen en secreto los mejores lugares de recolección. No es extraño, considerando que un kilo del hongo fresco se paga entre $5.000 y $6.000, mientras que el kilo seco puede oscilar entre $60.000 y $120.000.

    “Aunque sea plata que cae del cielo, hay que introducir el hongo en la cadena de mercado”, dice Gómez. La idea es hacerlo sin abusar del recurso y su hábitat. Con fondos de Conaf, entre 2013 y 2014 la investigadora junto a expertos de la U. de Concepción y el SAG de Coyhaique elaboraron un manual para la recolección sustentable de la morilla patagónica y en 2015 compartieron estas prácticas en talleres con recolectores locales.

    En tanto, el proyecto del Infor apunta a darle un valor agregado al hongo y fortalecer a las comunidades de recolectores locales. Apoyados por ingenieros y tecnólogos en alimentos, recorren la región en un container móvil enseñándoles a deshidratar el hongo y convertirlo en productos como condimento, conservas o patés; sacar resolución sanitaria y obtener así un valor agregado.

    Para diferenciarse de la morilla que se recoge en otras regiones, dice Claudia Gómez, “queremos posicionar la morilla patagónica como un producto único, que crece en bosques nativos y libres de contaminación”.

    Clonados

    Por ahora, el calafate ( Berberis microphylla ) es conocido principalmente en su lugar de origen: la Patagonia chilena y argentina. Pero el secreto no durará mucho. Su capacidad antioxidante lo convierte en un superalimento que supera a cualquier fruto conocido. Según análisis del Inta, la actividad antioxidante del calafate fresco es de 25.662 ORAC: cinco veces más que el arándano y 25% más que el maqui.

    En los últimos tres años, a las tradicionales mermeladas y licores de esta baya se han sumado iniciativas locales que aprovechan esta virtud.

    “El problema es que el arbusto se consideraba una maleza, y lo cortan mucho para ocupar los campos para ganadería”, lamenta Carolina Jara, propietaria de SurYuis, un emprendimiento que fabrica jugos y concentrados de calafate con un proceso en trámite de patentamiento que conserva gran parte de sus antioxidantes.

    Mauricio Manríquez, creador de Kon, un polvo de calafate liofilizado, coincide. “Esta temporada fue difícil conseguirlo. A nivel local se está haciendo mucho producto artesanal para el mercado del turismo y a largo plazo esta escasez va a aumentar”.

    Para evitarlo, el Infor sede Patagonia inició un proyecto para domesticar el calafate y así poder cultivarlo.

    Este verano se realizó una prospección en toda la Región de Aysén para identificar los mejores individuos para uso agroindustrial.

    “La selección se hizo en base al poder antioxidante, calibre, número y largo de las espinas”, explica Iván Moya, investigador a cargo del proyecto. En abril tendrán los resultados para comenzar a multiplicar las plantas seleccionadas en viveros. Esperan tener los primeros frutos clonados dentro de unos cuatro años.

    Si el cultivo da resultados, no solo se beneficiarán los productores locales. “La alta presión sobre esta planta nativa la puede volver vulnerable, por lo que este proyecto ayudará también a su conservación”, subraya Moya.

    Para Carolina Jara es también una vía “para que su precio se haga más asequible y más personas puedan producir y consumir productos hechos con calafate”.

     

    Paula Leighton N.
    Vida Ciencia Tecnología
    El Mercurio

  2. Aysén apuesta por el calafate y la morilla como los próximos alimentos estrella del país

    Leave a Comment

    “Aquí no todo es ganadería, cordero y jineteadas. Hay muchas riquezas escondidas en este rincón del planeta”, dice convencida Claudia Gómez, ingeniera agrónoma e investigadora del Instituto Forestal (Infor) de Coyhaique.

    En el corazón de la Patagonia, los habitantes de la región menos poblada del país crecieron conociendo -y comiendo- muchas de esas riquezas. Pero solo en los últimos años han comenzado a valorarlas como una opción productiva.

    La morilla o Morchella -un hongo que en esta región se encuentra en bosques de ñirre y lenga-, y el calafate, fruto pequeño y de color azulado que crece en praderas de la Patagonia chilena y argentina, son dos de los tesoros de la región que se están convirtiendo en fuente de nuevos emprendimientos.

    Hace siete meses el Infor Patagonia se sumó a este impulso con un proyecto que apunta a diversificar la matriz productiva regional potenciando estos dos productos forestales no madereros (PFNM), además del maqui y la rosa mosqueta.

    Plata botada

    “Es plata que cae del cielo”, “es plata tirada en el suelo”, le han comentado a Claudia Gómez algunos recolectores de morilla. Y es que, dice la investigadora y coordinadora del proyecto, “en el mundo gourmet -especialmente en Europa- es un hongo tan apreciado que se ha vuelto el segundo más caro después de la trufa”.

    Cada primavera los recolectores de morilla -la mayoría mujeres- caminan largas horas para adentrarse en los bosques donde el hongo crece. Mantienen en secreto los mejores lugares de recolección. No es extraño, considerando que un kilo del hongo fresco se paga entre $5.000 y $6.000, mientras que el kilo seco puede oscilar entre $60.000 y $120.000.

    “Aunque sea plata que cae del cielo, hay que introducir el hongo en la cadena de mercado”, dice Gómez. La idea es hacerlo sin abusar del recurso y su hábitat. Con fondos de Conaf, entre 2013 y 2014 la investigadora junto a expertos de la U. de Concepción y el SAG de Coyhaique elaboraron un manual para la recolección sustentable de la morilla patagónica y en 2015 compartieron estas prácticas en talleres con recolectores locales.

    En tanto, el proyecto del Infor apunta a darle un valor agregado al hongo y fortalecer a las comunidades de recolectores locales. Apoyados por ingenieros y tecnólogos en alimentos, recorren la región en un container móvil enseñándoles a deshidratar el hongo y convertirlo en productos como condimento, conservas o patés; sacar resolución sanitaria y obtener así un valor agregado.

    Para diferenciarse de la morilla que se recoge en otras regiones, dice Claudia Gómez, “queremos posicionar la morilla patagónica como un producto único, que crece en bosques nativos y libres de contaminación”.

    Clonados

    Por ahora, el calafate ( Berberis microphylla ) es conocido principalmente en su lugar de origen: la Patagonia chilena y argentina. Pero el secreto no durará mucho. Su capacidad antioxidante lo convierte en un superalimento que supera a cualquier fruto conocido. Según análisis del Inta, la actividad antioxidante del calafate fresco es de 25.662 ORAC: cinco veces más que el arándano y 25% más que el maqui.

    En los últimos tres años, a las tradicionales mermeladas y licores de esta baya se han sumado iniciativas locales que aprovechan esta virtud.

    “El problema es que el arbusto se consideraba una maleza, y lo cortan mucho para ocupar los campos para ganadería”, lamenta Carolina Jara, propietaria de SurYuis, un emprendimiento que fabrica jugos y concentrados de calafate con un proceso en trámite de patentamiento que conserva gran parte de sus antioxidantes.

    Mauricio Manríquez, creador de Kon, un polvo de calafate liofilizado, coincide. “Esta temporada fue difícil conseguirlo. A nivel local se está haciendo mucho producto artesanal para el mercado del turismo y a largo plazo esta escasez va a aumentar”.

    Para evitarlo, el Infor sede Patagonia inició un proyecto para domesticar el calafate y así poder cultivarlo.

    Este verano se realizó una prospección en toda la Región de Aysén para identificar los mejores individuos para uso agroindustrial.

    “La selección se hizo en base al poder antioxidante, calibre, número y largo de las espinas”, explica Iván Moya, investigador a cargo del proyecto. En abril tendrán los resultados para comenzar a multiplicar las plantas seleccionadas en viveros. Esperan tener los primeros frutos clonados dentro de unos cuatro años.

    Si el cultivo da resultados, no solo se beneficiarán los productores locales. “La alta presión sobre esta planta nativa la puede volver vulnerable, por lo que este proyecto ayudará también a su conservación”, subraya Moya.

    Para Carolina Jara es también una vía “para que su precio se haga más asequible y más personas puedan producir y consumir productos hechos con calafate”.

     

    Paula Leighton N.
    Vida Ciencia Tecnología
    El Mercurio

  3. I Seminario de Alimentación Saludable, reúne a expertos del mundo en Santiago

    Leave a Comment

    Especialistas en alimentación consciente basada en plantas, también conocida como “Raw Food”, se reúnen en Chile para enseñar esta técnica que se ha transformado en una alternativa para quienes desean mejorar su dieta a partir de una mirada integral.

    El concepto de alimentación viva, cruda, o del inglés “Raw food”, significa consumir alimentos del reino vegetal como frutas, hojas, raíces, algas, legumbres, castañas y semillas en su forma natural, germinadas o preparadas, de manera que no sufran procesamiento térmico que comprometa sus actividades enzimáticas, es decir, que no sobrepase los 45° Celsius. A estos, se suman todos los productos derivados como aceites, mantecas y leches de frutos secos.

    Esta propuesta no es menor si se consideran las últimas cifras del Observatorio Global de Salud, de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que posicionan a Chile como el país con mayor obesidad de Sudamérica.

    Los antecedentes señalan que un 27,8% de la población tiene obesidad, destacando las mujeres con un 32,3%, mientras que los hombres llegan a un 23,3%.

    Es en este contexto que especialistas chilenos y del mundo en esta materia asisten al “I seminario internacional de alimentación saludable”, que se realizo en Santiago el 22 de abril.

    La actividad fue organizada por la Universidad de Santiago de Chile y cuenta con el apoyo de la Fundación para la Innovación Agraria (FIA) a través del Programa de Innovación en Alimentos + Saludables (PIA+S), FAO, el ministerio de Salud y la Sociedad de Desarrollo Tecnológico (SDT).

    Beneficios

    Según explica la Dra. María Paula Junqueira, académica del departamento de Ciencia y Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Santiago de Chile, como la digestión es un proceso físico-químico, es muy importante contar con la colaboración de las enzimas para que en el acto de digerir los alimentos se absorban los nutrientes necesarios y no se genere un gasto energético mayor para el organismo.
    Además de los macronutrientes (proteínas, carbohidratos, grasas y agua) los vegetales ofertan vitaminas, sales minerales, fibras y compuestos antioxidantes que ayudan al proceso de manutención de la vida. Parte de estos compuestos son termosensibles y biodisponibles, es decir, mejor absorbidos cuando el alimento está en su forma natural.“En la culinaria viva se utilizan procesos naturales tales como la germinación de granos y semillas, fermentación, deshidratación y otros procesos donde la estructura molecular del alimento no se destruye, preservando y activando el nutriente óptimo de cada alimento”, plantea la investigadora.

    Así, la alimentación viva es revitalizante, ayuda a equilibrar el peso corpóreo, limpia el organismo y, por lo tanto, le otorga una mayor capacidad de digerir y absorber los nutrientes, también mejora la calidad del sueño, favorece la formación de pre y pro-bióticos para la manutención de una flora intestinal saludable y mejora la calidad de la piel y del pelo.

    Sanar enfermedades

    Hay especialistas que proponen que el “Raw Food” es importante en la sanación de males como el cáncer, diabetes y enfermedades neurodegenerativas, lo que ha llevado a la literatura médica americana a incorporar el término “plant based diet” (alimentación basada en plantas), concepto con el cual se designa una serie de estudios asociados al uso de esta práctica como dieta prescrita para pacientes que padecen algunas de estas patologías.
    En su trabajo en Brasil cuenta que han desarrollado un modelo original en salud, designado modelo biogénico, y entre sus ventajas está la valorización local de los alimentos, la producción de cosechas orgánicas y la agricultura auténtica, alimentos ecológicos, la dieta basada en plantas para mejorar la salud, la economía en el gobierno y los hospitales públicos, una red de prosperidad, la amistad y la cultura de la salud.De acuerdo al Dr. Alberto Peribanez Gonzalez, la ciencia ya está en el lado de los que quieren aplicar estos métodos en su práctica o especialidad médica.

    “Es una propuesta inter- y multidisciplinaria. Adoptamos la práctica médica denominada medicina integrativa. El enfoque está en el ser humano, en oírlo, instruirlo, empoderarlo de habilidades y capacidades para que el mismo pueda promover las modificaciones en sus hábitos de vida”, acota el profesional.

    Y agrega: “Este 2016 iniciamos el primer piloto de reversión de diabetes y condiciones metabólicas en 21 días, con un grupo de 11 pacientes y diferentes patologías. Los resultados han sido impactantes, pero por la muestra variada no se puede discutir estadísticamente, sino sólo como discusión metodológica. La segunda parte consiste en asesorar y hacer un seguimiento de los pacientes revertidos”, relata el médico brasileño.

    Organismos internacionales

    Un informe de la OMS y de la FAO publicado recientemente recomienda a la población la ingesta de un mínimo de 400 gramos diarios de frutas y verduras.

    Es decir, de cinco porciones al día de productos de origen vegetal, exceptuando las papas y otros tubérculos, para prevenir enfermedades crónicas como las cardiopatías, el cáncer, la diabetes o la obesidad, así como para prevenir y mitigar varias carencias de micronutrientes, sobre todo en los países menos desarrollados.

    La Dra. María Paula Junqueira asegura que diferentes investigaciones en al área de alimentos vegetales y salud, apuntan a la necesidad de un consumo superior de estos productos.

    Por ejemplo, el equipo de investigación del University College London, liderado por la Dra. Oyebode, asegura que el consumo de siete porciones de vegetales al día reduce el riesgo de morir de cáncer o de alguna enfermedad cardíaca.

    Aunque la académica de la Universidad de Santiago de Chile es clara en indicar que esta dieta es pertinente si está diversificada en vegetales, con sus diferentes colores y compuestos funcionales que son benéficas para la salud.

    Cómo definir el “Raw Food”

    No existe un consenso de cómo denominar esta práctica que tiene como base la alimentación basada en plantas. Para la Dra. Junqueira se trata de un estilo de vida y de la toma de consciencia por parte de la población.

    Mientras que el Dr. Peribanez es más arriesgado y lo propone como una intervención cultural, y plantea que “no existe una forma de cultura más profunda y arraigada que la cultura de la comida”.

    A lo anterior -agrega el especialista brasileño- que, en estos tiempos, “necesitamos desplazar la “cultura de fast food y junk food” por una nueva cultura alimentaria, que involucra la tierra, el ambiente socio-ecológico y la familia humana”.

  4. ALIMENTOS SALUDABLES: Un gran nicho para innovar

    Leave a Comment

    Chile es un territorio que ofrece múltiples posibilidades a quienes quieran arrojarse a la aventura de emprender e innovar. Muchas veces basta detenerse a observar y analizar las tendencias que están marcando el devenir de la humanidad para detectar alternativas de desarrollo interesantes.
    Con un territorio rico en materias primas alimentarias de alta calidad, Chile hoy está considerado como uno de los países con mayor potencial para desarrollar una industria productora de alimentos saludables e ingredientes funcionales, segmento que ha experimentado un crecimiento explosivo en prácticamente todos los países del mundo.
    Ya en 2010 dicho mercado sacaba cuentas alegres tras sumar US$24,2 millones en ingresos, y hoy exhibe un crecimiento de 31% en sólo cuatro años, cifras que han llevado a estimar que el ciclo de éxito para los productos basados en ingredientes funcionales demora apenas un lustro.
    Un caso ejemplificador es Holanda que, siendo un país pequeño, de superficie limitada, con escasa diversidad climática y una población inferior a los 16 millones, hoy se ubica como el segundo productor de alimentos del mundo por debajo de EEUU. ¿Cómo lo hizo? Agregándole valor a materias primas importadas mediante el procesamiento de sus ingredientes funcionales.
    En Chile, si bien el desarrollo de ingredientes funcionales aún es incipiente, podemos afirmar que efectivamente existe una “oportunidad país” de introducirse en este nicho. Nuestra variada carta de frutas, berries, cereales, hortalizas y leguminosas que proviene de nuestros suelos, constituyen una gran ventaja para el desarrollo de aditivos especializados, ya que de ellos se pueden extraer distintos tipos de fibra, antioxidantes, endulzantes naturales, proteínas vegetales y diferentes aceites.
    El gran desafío está en los procesos tecnológicos, los cuales aún se observan débiles. No obstante, en Chile ya existen empresas con experiencias interesantes. Como Orafti, que realiza extractos de inulina de la achicoria local, o Bioingemar, de la laureada empresaria penquista Viana Beratto, quien partió proveyendo pigmentos a la industria cosmética y hoy incursiona con éxito en la extracción de ingredientes para la industria alimentaria.
    En FIA, estamos comprometidos en contribuir a desarrollar una industria de ingredientes funcionales para Chile, apoyando y fomentando modelos de negocios que agreguen valor a las inigualables materias primas que brotan de nuestra tierra.

     

    Héctor Echeverría Vásquez
    Director Ejecutivo
    Fundación para la Innovación Agraria

  5. Superfoods en Alemania

    Leave a Comment

    El potencial de mercado concreto de superfood posee una buena perspectiva en Alemania. Sin embargo, el desarrollo del mismo dependerá de muchos factores, y principalmente de que se mantenga la tendencia creciente en la sociedad de llevar un estilo de vida sano.

    El formato y diseño de los productos superfood posee una gran repercusión en la decisión de compra de estos productos. Se observa que la mayoría del empaquetado posee un formato con una estética atractiva y un diseño sencillo y elegante. Además, se debe tener en cuenta la tendencia ecológica que va intrínsecamente unida a la de superfood. Así, el packaging debe ser lo más respetuoso con el medio ambiente posible y evitar así utilizar plásticos para el envase. Es recomendable usar materiales reciclados.

    La mayoría de los consumidores consideran fundamental que se explique en el paquete las propiedades del producto así como la forma de utilización o recetas que con este se pueden hacer.

     

    Para acceder al documento pincha AQUI

     

    Fuente: PROCHILE

  6. Encuentro de Investigadores en Alimentos Saludables

    Leave a Comment

    Tenemos el agrado de invitarte a Conexión, el primer Encuentro de Investigadores en Alimentos Saludables de Chile organizado por PIA+S (Programa de Innovación en Alimentos + Saludables de FIA/CORFO). El evento será una instancia de conexión entre los investigadores de alimentos saludables del país, en el marco del cual se lanzará el 2° Concurso Nacional de Proyectos en Alimentos Saludables de FIA.

    Por favor confirma tu asistencia haciendo click AQUI

    unnamed

  7. El origen de los ingredientes se vuelve prioridad para las firmas de alimentos

    Leave a Comment

    Fish + People Inc. ha estado publicando en su sitio web los nombres y las fotos de los capitanes de los barcos que durante los últimos tres años han capturado los peces para su nueva marca Fishpeople de frutos de mar envasados y filetes congelados. Muchos compradores quedaron enganchados.

    La compañía puso códigos especiales en sus paquetes que, cuando se ingresan en su página web, proporcionan información sobre cómo se hace cada ingrediente y quiénes son las personas involucradas en su producción. Algunos envases de la marca Fishpeople, ofrecidos en 7.500 puntos de venta en Estados Unidos, muestran fotos del capitán y del barco que capturó el pescado.

    “Lo que más interesa (a los compradores) es el lugar y la gente” involucrada con el producto, afirma el presidente ejecutivo de Fish + People, Duncan Berry.

    Desde firmas de nicho como esta hasta grandes compañías como Campbell Soup Co., Walmart Stores Inc. y JBS SA, las empresas se están apresurando a satisfacer la creciente demanda de los consumidores que quieren saber más acerca de lo que hay en su comida, de dónde vino y cómo se produjo. Nuevas “etiquetas inteligentes” en los envases de Hershey Co. dan más información nutricional y más adelante podrían llegar a indicar dónde se compra cada ingrediente. Kellogg Co. y General Mills Inc. revelan en sus sitios web los nombres y perfiles de los agricultores que cultivan el trigo y la avena de sus cereales.

    El gigante brasileño de la carne JBS creó un programa llamado “Confianza desde el Origen” para su marca Friboi, por el cual el consumidor puede visitar un sitio web y, al ingresar un código que aparece en los envases de varios productos, rastrear el nombre de la granja donde se crio el animal.

    Sam’s Club, la división de locales mayoristas con membresía de Wal-Mart, recientemente comenzó a poner en los envases de sus productos códigos que los compradores pueden escanear con sus teléfonos inteligentes para saber dónde, cómo y quién los produjo.

    Mayor conciencia por la salud y el medio ambiente

    El factor que impulsa estos cambios es la mayor preocupación de los consumidores por la salud y por el impacto ambiental y social de la producción de alimentos, así como las inquietudes de las empresas sobre la regulación y la seguridad. Para las grandes compañías, es un intento por defenderse de nuevas marcas rivales que están ganando el favor de los consumidores con alimentos menos procesados y más sencillos. Según Nicholas Fereday, analista de Rabobank, en los últimos cinco años, los 10 mayores fabricantes de alimentos de marca perdieron en conjunto 4,3 puntos porcentuales de cuota de mercado, en gran parte a manos de rivales pequeños y medianos.

    Las empresas más pequeñas tienen la ventaja de su agilidad. Hace unos dos años, The Real Co., una firma de Valley Cottage, Nueva York, comenzó a incluir en sus paquetes de arroz el nombre de la finca paquistaní donde se cultivó. El arroz, producido por la cooperativa agrícola Al-Farid, de la provincia de Punjab, Pakistán, se vende actualmente en unas 800 tiendas de comestibles, incluyendo Wegmans Food Markets Inc.

    El presidente ejecutivo de The Real, Belal El-Banna, ha ampliado su oferta a azúcar morena producida en Costa Rica y sal rosa de un área del Himalaya. La empresa está trabajando en un edulcorante sin calorías fabricado con hojas de stevia molidas, en lugar de extracto, de Paraguay.

    “Con internet, ahora hay mucha información disponible. Pero la gente todavía no sabe de dónde provienen sus alimentos” y actores más pequeños como The Real pueden llenar esa brecha de información, dice.

    Las grandes empresas están tratando de no quedarse atrás. Hace poco, Campbell lanzó el sitio web whatsinmyfood.com, en la que dice, por ejemplo, que la pasta enlatada Spaghettios está hecha con tomates producidos principalmente en fincas familiares de California y que el queso es en su mayoría de Wisconsin.

    “Los consumidores están midiendo todo y están muy empoderados” para buscar información, dice la presidenta ejecutiva de Campbell, Denise Morrison.

    Para las grandes empresas, que tienen complejas cadenas de suministro, lograr el equilibrio entre lo que los compradores quieren y lo que la compañía puede ofrecer es todo un reto.

    Deb Arcoleo, quien lidera los esfuerzos de transparencia de Hershey, dice que podría llegar a usar la nueva etiqueta inteligente con tecnología de código de barras para compartir información sobre los países donde se cultiva el cacao usado en sus productos. Para hacer sus chocolates, sin embargo, Hershey mezcla granos de diferentes lugares del mundo, por lo que no puede decir que tal producto fue hecho con cacao de una determinada plantación, dice Arcoleo. La ejecutiva agrega que, de todos modos, no está claro si los consumidores quieren todos esos detalles.

    Los consumidores tienen el “derecho a saber” de dónde viene su comida, pero no siempre es posible o necesario dar esos datos, señala.

    Tarek Farahat, presidente global de márketing e innovación de JBS, dice que lo importante es entender lo que preocupa más al consumidor de cada mercado a la hora de decidir qué tipo de información proveer. “En todos los lugares, los consumidores están cada vez más informados sobre cómo los productos son hechos, su composición, ingredientes e incluso el comportamiento de las empresas”, dice. En Brasil, por ejemplo, JBS detectó que el consumidor se interesa mucho por la cuestión sanitaria, por lo que en sus campañas busca enfatizar la limpieza de sus fábricas, con empleados en delantal blanco, y sus inversiones en laboratorios e innovación.

    Fish + People ha construido de cero los sistemas para rastrear sus ingredientes desde su origen a las plantas de procesamiento. Esta compañía de Portland, Oregón, forjó relaciones a largo plazo con los capitanes de los barcos, que han aceptado mantener sus capturas de peces separadas del resto. Fish + People asigna códigos para el seguimiento de cada carga de pescado desde el barco hasta el punto de venta. Esa información está disponible en sus páginas web.

    Este esfuerzo implica costos añadidos. En cada paso, Berry emplea a personas competentes para la elaboración y verificación de la información acerca de las cargas individuales de peces. Empleados de márketing crean y actualizan páginas web con la información más reciente sobre los ingredientes de los productos y del pescador en cuestión.

    Los grandes también
    Campbell Soup Co., Walmart Stores, JBS y Kellogg se han unido a esta tendencia.

     

    I. Brat, A. Gasparro, D. Pinheiro y E. Magossi
    The Wall Street Journal Americas
    El Mercurio